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Estaña no es ya una democracia real

Los españoles no estamos representados en las Cortes proporcionalmente. Las decisiones sobre España las toma un gobierno apoyado por partidos que no representan a los españoles sino a algunos votantes de algunas regiones. Los caciques están decidiendo por todos.

España ya NO es una democracia. La democracia en España está secuestrada por los partidos que quieren destruir España y la democracia. Y por los medios que les apoyan. Es urgente reformar la ley electoral y evitar que ningún partido sin representación nacional pueda presentarse a las elecciones. Es los más importante. Todos los problemas parten de esa ley

Tarradellas lo advirtió

Josep Tarradellas: carta al director de La Vanguardia, Horacio Sáenz Guerrero 16 de abril de 1981.

(Extracto. Mas abajo carta integra)

¨Mi querido amigo:

Para empezar, sepa que el 9 de mayo del año pasado, manifesté que se había roto una etapa que había comenzado con esplendor, confianza e ilusión el 24 de octubre de 1977, y que tenía el presentimiento de que iba a iniciarse otra que nos conduciría a la ruptura de los vínculos de comprensión, buen entendimiento y acuerdos constantes que durante mi mandato habían existido entre Cataluña y el Gobierno.

Todo nos llevaría a una situación que nos haría recordar otros tiempos muy tristes y desgraciados para nuestro país. En primer lugar, porque todo me hacía prever que las inmejorables y afectuosas relaciones que existían con las autoridades civiles y militares del Estado en Cataluña, que tanto y tanto me costó conseguir, de ahora en adelante se irían deteriorando y acabarían por ser tirantes, y comportarían situaciones muy difíciles para la aplicación del Estatuto. Después (…) era inevitable la ruptura de la unidad de nuestro pueblo. (…)

En conjunto, puede creerlo, todo me produce tristeza y una honda inquietud de cara al futuro (…) durante estos últimos diez meses todo ha sido bien orquestado para llegar a la ruptura de la política de unidad, de paz y de hermandad aceptada por todos los ciudadanos de Cataluña. El resultado es que, desgraciadamente, hoy podemos afirmar que debido a determinadas propagandas tendenciosas y al espíritu engañador que también late en ellas, volvemos a encontrarnos en una situación que me hace recordar otras actitudes deplorables del pasado. Siempre recordaré que el 6 de octubre del año 1934, a las 5 de la tarde, acompañado del diputado señor Juan Casanelles, fue a la Generalitat a visitar al presidente Companys para manifestarle nuestra disconformidad con la política que una vez más se realizaba, rogándole que evitara todo lo que indicaba que iba a suceder aquella misma noche, es decir: la ruptura por la violencia de las relaciones con el Gobierno. No se nos escuchó, la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesó más que la opinión de aquellos que preveíamos, como así ocurrió, un fracaso rotundo. (…) La demagogia había hecho su obra y el desastre se produjo. Sé muy bien que ahora no se proclamará el Estado Catalán ni la República Federal Española, ni los partidos lanzarán sus militantes a la calle, ni los responsables de todo cuanto sucede morirán por Cataluña, nada de eso. Lo que se hará y ya ha empezado estas últimas semanas, es querer hacer olvidar las actitudes irresponsables de los mismos que ya han hecho fracasar nuestra autonomía, consiguiendo la desunión de Cataluña y el enfrentamiento con España; y por eso la actitud de los autores de esta situación es imperdonable. (…) Es desolador que hoy la megalomanía y la ambición personal de algunos, nos hayan conducido al estado lamentable en que nos encontramos (…) ¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse? (…) Si se ha llegado a esta situación es debido, a mi entender, simplemente a un pensamiento y actitud que empezó el mismo día que tomó posesión del cargo el actual President de la Generalitat, y como era natural, los resultados habían de ser los que ahora sufrimos. (…) Están utilizando un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima; y así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta en Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros (…) Ya sabe que por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno para dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. (…) Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…) Entonces, y ante una situación tan enojosa, decidí no tener presente lo que hasta entonces había hecho en todos los actos oficiales. Hoy. Por ejemplo, es necesario tener el coraje de decirlo, los problemas de la lengua y de la escuela, es la actual Generalitat quien en gran parte los ha provocado (…) la cuestión de la lengua se ha convertido en un problema político y partidista (…) La división cada día será más profunda y se alejará más y más de nuestros propósitos de consolidar para nosotros y para España la democracia y la libertad a la vez que los equívocos que surgirán entre nosotros serán cada día más graves. Por otro lado, las declaraciones de la semana pasada del president Pujol, en las cuales decía todo lo contrario de lo que ha hecho y dicho durante estos últimos diez meses, y que Ya sabe que por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno para dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. (…) Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…) Entonces, y ante una situación tan enojosa, decidí no tener presente lo que hasta entonces había hecho en todos los actos oficiales. HoyYa sabe que por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno parawwww dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. (…) Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…) Entonces, y ante una situación tan enojosa, decidí no tener presente lo que hasta entonces había hecho en todos los actos oficiales. HoyYa sabe que por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno para dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. (…) Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…) Entonces, y ante una situación tan enojosa, decidí no tener presente lo que hasta entonces había hecho en todos los actos oficiales. Hoynos ha llevado a la situación en que nos encontramos, constituye un doble juego ya muy gastado en la política catalana para que sea merecedor de credibilidad. (…) Si tenía que hablar de Cataluña me tenía que dirigir también al presidente de nuestro Parlamento, señor Heribert Barrera. Esto lo hice el 23 del pasado mes en una larga carta en la que hacía constar mi disconformidad con la política sectaria, discriminadora y carente de todo sentido de responsabilidad por parte de la Generalidad. También le hacía constar mi más enérgica protesta ante la política de provocación que Cataluña inició el mismo día de la toma de posesión del presidente Pujol y que todavía continúa, debido por una parte a la política de intimidación engañosa que se hace desde la Generalitat y por otra, abusando de la buena fe de los que hay que reconocer que están tendenciosamente informados. (…) España, unos dicen que bosteza y otros que está dormida. Todo es posible, pero me parece que en el país existe todavía suficiente savia nueva para despertarlo, sacudirlo y darle nobles ambiciones (…) En cuanto a Cataluña, creo que es urgente que se recupere la unidad que se rompió en mayo de 1980, y que se olvide todo lo que ahora nos separa, porque nuestro país es demasiado pequeño para que desprecie a ninguno de sus hijos y lo bastante grande para que quepamos todos. 

Con la amistad de siempre, le saluda afectuosamente. 

Josep Tarradellas”

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(Carta integra)

¨Mi querido amigo: Al día siguiente de nuestra conversación del 25 de marzo quería escribirle (…) Siendo como es usted castellano viejo y al mismo tiempo un ciutadà de Catalunya (…) le escribo hoy. Para empezar, sepa que al día siguiente de haber tomado posesión el nuevo presidente de la Generalitat, es decir, el 9 de mayo del año pasado, manifesté que se había roto una etapa que había comenzado con esplendor, confianza e ilusión el 24 de octubre de 1977, y que tenía el presentimiento de que iba a iniciarse otra que nos conduciría a la ruptura de los vínculos de comprensión, buen entendimiento y acuerdos constantes que durante mi mandato habían existido entre Cataluña y el Gobierno. Todo nos llevaría a una situación que nos haría recordar otros tiempos muy tristes y desgraciados para nuestro país. En primer lugar, porque todo me hacía prever que las inmejorables y afectuosas relaciones que existían con las autoridades civiles y militares del Estado en Cataluña, que tanto y tanto me costó conseguir, de ahora en adelante se irían deteriorando y acabarían por ser tirantes, y comportarían situaciones muy difíciles para la aplicación del Estatuto. Después (…) era inevitable la ruptura de la unidad de nuestro pueblo. (…) Ya sabe que por encargo del presidente Suárez, fui delegado del Gobierno para dar posesión de la presidencia de la Generalitat de Cataluña al señor Jordi Pujol. Días antes, le indiqué que me parecía normal que en este acto acabara mi parlamento con las palabras tradicionales de siempre, es decir, gritando vivas a Cataluña y a España. Esta propuesta me parecía lógica, pero con gran sorpresa no fue aceptada. (…) Ya sabía que él solamente quería tener presente a Cataluña, pero para mí esto era inaceptable: eran ambos pueblos los que debían ir unidos en sus anhelos comunes (…) Entonces, y ante una situación tan enojosa, decidí no tener presente lo que hasta entonces había hecho en todos los actos oficiales. Hoy, al pensar en ello con calma, creo que no podía hacer otra cosa si quería evitar un escándalo de consecuencias imprevisibles. 

Estoy seguro de que el presidente Pujol consideraba normal esta actitud, porque afirmaba una vez más su conducta nacionalista, que era y todavía es hoy la de utilizar todos los medios a su alcance para manifestar públicamente su posición encaminada a hacer posible la victoria de sus ideología frente a España. (…) el hecho de que el presidente Garaicoechea también comparta su pensamiento y actitud en esta cuestión, debía entender (…) que les permitiría por tanto ser más exigentes con el Gobierno del Estado. Al día siguiente voces autorizadas del Gobierno me preguntaban en forma amistosa qué era lo que había ocurrido (…). Preferí callar, aunque ello me acarreó disgustos, pero de ninguna manera podía defenderme, ya que esto podría representar que la actitud del presidente Pujol se hiciera pública y en consecuencia, que se iniciara en todas partes, y principalmente en todos los demás pueblos de España, una campaña de la cual Cataluña podía salir muy perjudicada. (…) En conjunto, puede creerlo, todo me produce tristeza y una honda inquietud de cara al futuro (…) durante estos últimos diez meses todo ha sido bien orquestado para llegar a la ruptura de la política de unidad, de paz y de hermandad aceptada por todos los ciudadanos de Cataluña. El resultado es que, desgraciadamente, hoy podemos afirmar que debido a determinadas propagandas tendenciosas y al espíritu engañador que también late en ellas, volvemos a encontrarnos en una situación que me hace recordar otras actitudes deplorables del pasado. Siempre recordaré que el 6 de octubre del año 1934, a las 5 de la tarde, acompañado del diputado señor Juan Casanelles, fue a la Generalitat a visitar al presidente Companys para manifestarle nuestra disconformidad con la política que una vez más se realizaba, rogándole que evitara todo lo que indicaba que iba a suceder aquella misma noche, es decir: la ruptura por la violencia de las relaciones con el Gobierno. No se nos escuchó, la demagogia y la exaltación de un nacionalismo exacerbado pesó más que la opinión de aquellos que preveíamos, como así ocurrió, un fracaso rotundo. (…) La demagogia había hecho su obra y el desastre se produjo. Sé muy bien que ahora no se proclamará el Estado Catalán ni la República Federal Española, ni los partidos lanzarán sus militantes a la calle, ni los responsables de todo 

cuanto sucede morirán por Cataluña, nada de eso. Lo que se hará y ya ha empezado estas últimas semanas, es querer hacer olvidar las actitudes irresponsables de los mismos que ya han hecho fracasar nuestra autonomía, consiguiendo la desunión de Cataluña y el enfrentamiento con España; y por eso la actitud de los autores de esta situación es imperdonable. (…) Es desolador que hoy la megalomanía y la ambición personal de algunos, nos hayan conducido al estado lamentable en que nos encontramos (…) ¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse? (…) Si se ha llegado a esta situación es debido, a mi entender, simplemente a un pensamiento y actitud que empezó el mismo día que tomó posesión del cargo el actual President de la Generalitat, y como era natural, los resultados habían de ser los que ahora sufrimos. (…) Están utilizando un truco muy conocido y muy desacreditado, es decir, el de convertirse en el perseguido, en la víctima; y así hemos podido leer en ciertas declaraciones que España nos persigue, que nos boicotea, que nos recorta en Estatuto, que nos desprecia, que se deja llevar por antipatías hacia nosotros (…) Es decir, según ellos se hace una política contra Cataluña, olvidando que fueron ellos los que para ocultar su incapacidad política y la falta de ambición por hacer las cosas bien (…) empezaron una acción que solamente nos podía llevar a la situación en que ahora nos hallamos. Por ejemplo, es necesario tener el coraje de decirlo, los problemas de la lengua y de la escuela, es la actual Generalitat quien en gran parte los ha provocado (…) la cuestión de la lengua se ha convertido en un problema político y partidista (…) La división cada día será más profunda y se alejará más y más de nuestros propósitos de consolidar para nosotros y para España la democracia y la libertad a la vez que los equívocos que surgirán entre nosotros serán cada día más graves. Por otro lado, las declaraciones de la semana pasada del president Pujol, en las cuales decía todo lo contrario de lo que ha hecho y dicho durante estos últimos diez meses, y que 

nos ha llevado a la situación en que nos encontramos, constituye un doble juego ya muy gastado en la política catalana para que sea merecedor de credibilidad. (…) Si tenía que hablar de Cataluña me tenía que dirigir también al presidente de nuestro Parlamento, señor Heribert Barrera. Esto lo hice el 23 del pasado mes en una larga carta en la que hacía constar mi disconformidad con la política sectaria, discriminadora y carente de todo sentido de responsabilidad por parte de la Generalidad. También le hacía constar mi más enérgica protesta ante la política de provocación que Cataluña inició el mismo día de la toma de posesión del presidente Pujol y que todavía continúa, debido por una parte a la política de intimidación engañosa que se hace desde la Generalitat y por otra, abusando de la buena fe de los que hay que reconocer que están tendenciosamente informados. (…) España, unos dicen que bosteza y otros que está dormida. Todo es posible, pero me parece que en el país existe todavía suficiente savia nueva para despertarlo, sacudirlo y darle nobles ambiciones (…) En cuanto a Cataluña, creo que es urgente que se recupere la unidad que se rompió en mayo de 1980, y que se olvide todo lo que ahora nos separa, porque nuestro país es demasiado pequeño para que desprecie a ninguno de sus hijos y lo bastante grande para que quepamos todos. 

Con la amistad de siempre, le saluda afectuosamente. 

Josep Tarradellas”

Críticas al independentismo en Le Figaro: «Sola, Cataluña no es nada ni cultural ni económicamente»

Críticas al independentismo en Le Figaro: «Sola, Cataluña no es nada ni cultural ni económicamente»
— Read on www.google.es/amp/s/www.abc.es/internacional/abci-criticas-independetismo-figaro-sola-cataluna-no-nada-cultural-economicamente-201902220929_noticia_amp.html

Denuncian ante Unicef que la escuela catalana adoctrina a los niños “como en la Alemania nazi”

Denuncian ante Unicef que la escuela catalana adoctrina a los niños “como en la Alemania nazi”
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Supremacismo en ERC

Cuando se piensa en el supremacismo catalán, los primeros casos que vienen a la mente son los protagonizados por políticos nacionalistas de signo conservador. Así, todo el mundo recuerda al president Quim Torra tratando de “bestias taradas” y “carroña” a los catalanes castellanohablantes, o al expresident Jordi Pujol refiriéndose al “hombre andaluz” como un ser “destruido” y “falto de mentalidad”.

Sin embargo, un partido de izquierdas como Esquerra Republicana de Cataluña también ha contado a lo largo de su historia con destacados dirigentes supremacistas. Uno de los casos menos conocidos —pero más reveladores— lo encontramos en Pere Rosell i Vilar, diputado de ERC en el primer Parlament de Cataluña durante la República y uno de los principales ideólogos del racismo catalanista.

Quien dude de su hispanofobia no tiene más que asomarse a obras como Diferències entre catalans i castellans: les mentalitats específiques (1917) o La raça (1930). En ellas, defendía supuestos tales como que “la raza ha de mantenerse pura” o que la “lengua [catalana] puede adquirirse, pero la

El racismo que supuraban aquellos textos también afloraba en sus discursos en el Parlament. Por ejemplo, en 1933 se expresó en estos términos a cuenta de la ingente llegada de ciudadanos extremeños y andaluces a tierras catalanas: “Si nos dejamos absorber por esta afluencia continua de inmigración, corremos el peligro de que la cultura catalana sufra un gran golpe, como ocurre siempre que hay mezclas de raza. Cuando las razas se mezclan, no producen nada, no hacen avanzar la cultura, no crean nada propio”. Por este motivo, y ante semejante “alud inmigratorio”, Rosell no veía otra salida que defender activamente “la raza catalana, en el sentido de no dejarse absorber por el elemento forastero”.

Otro dirigente republicano que no le anduvo a la zaga a Rosell en cuanto a racismo fue Heribert Barrera, fallecido en 2011. De gran relevancia dentro de ERC y del catalanismo en general, Barrera fue secretario general del partido entre 1976 y 1987 y su presidente de honor durante la primera mitad de los noventa —sin olvidar que presidió el parlamento catalán durante los primeros ochenta—. Tan prominente posición, sin embargo, no le impidió airear proclamas tan racistas como: “Los negros tienen un coeficiente inferior al de los blancos” o “la solución ante el paro es expulsar a los inmigrantes: nos roban el trabajo”. Por otra parte, su ferviente catalanismo también le condujo a opinar que “antes hay que salvar a Cataluña que a la democracia” o que “el bilingüismo implica la desaparición de Cataluña como nación”.

Resulta significativo que uno de los mayores admiradores de Heribert Barrera sea el actual presidente de ERC, Oriol Junqueras. En un artículo publicado en 2012 bajo el título Estel de tramuntana, el líder republicano —ahora procesado por rebelión— no dudaba en considerar a Barrera un “faro” y un “ejemplo a seguir”. A nadie sorprenderá, pues, que unos años antes, en otro artículo del diario Avui, Junqueras hiciese gala de un supremacismo similar al de su tutor ideológico. En el texto, llamado Proximidades genéticas, se apoyaba en un estudio de una revista extranjera para ahondar en las supuestas diferencias genéticas entre los catalanes y el resto de españoles. En este sentido, destacaba que los españoles tuvieran “más proximidad genética con los portugueses que con los catalanes y muy poca con los franceses”. Y terminaba añadiendo: “Curioso…”.

En cualquier caso, para el historiador y ensayista Ricardo García Cárcel el “elemento supremacista es indiscutible en ERC, pero también en el nacionalismo catalán de cualquier perfil”. Y es que, según García Cárcel, se trata de una ideología que se nutre de dos arquetipos de España, ambos peyorativos. “Por una parte, los nacionalistas suelen burlarse de la España de Alfredo Landa. Es decir, de un país cutre, atrasado, pintoresco, etcétera. Esto les permite sentirse superiores. Por otro, denuncian sin cesar los atropellos de un Estado supuestamente agresivo y militarizado; retrato que les ayuda a sentirse víctimas. Gracias a esta dualidad, mantienen vivo su relato”.

Por Óscar Benítez en http://www.elcatalan.es

Noticias de Francia: ¿Por qué 1714 y no 1640? El olvido histórico del discurso separatista catalán

Durante la rebelión de 1640-1652, la independencia de Cataluña fue más ficticia que real, pues pasó de depender de la Corona española a hacerlo de la francesa, que se reveló mucho más terrible
— Read on blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2017-02-21/1714-1640-cataluna-separatismo-espana_1335834/

De mayo del 68 a noviembre del 18: crisis de la democracia y rescate civil – elasterisco – Opiniones y notas al margen

Los populismos –del separatismo a Podemos y a Vox- son las fuerzas que se benefician en primera instancia de esta crisis de la democracia
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