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Carta deAlfonso Ussía a Amancio Ortega:

No lo conozco personalmente. Sí, por sus hechos, sus gestos y sus méritos. A nadie aborrecen más los vagos del nuevo estalinismo, Iglesias, Echenique, la «chica de la igualdad» –así es como moteja Carmen Calvo a Irene Montero-, que a este gran empresario que empezó repartiendo paquetes en una camioneta y hoy es una de las mayores fortunas del mundo. Lo que más odia un comunista es a un trabajador que triunfa, que trabaja, que arriesga y obtiene los beneficios de su esfuerzo. Ahora están más indignados que nunca, porque voluntariamente y de su bolsillo, se ha propuesto, una vez más, ayudar de forma desinteresada a sus compatriotas desamparados por la funesta gestión del Gobierno social-comunista de la pandemia del Covid 19. Lleva donados a la Sanidad Pública y la Privada casi mil millones de euros para dotarlas de los aparatos más avanzados para combatir el cáncer. En este caso, y sólo como principio, ha destinado diez millones de euros para superar las lagunas –más bien océanos-, del Gobierno de España en su aparente combate contra el virus que ya ha matado a 600 españoles. Ha donado 300.000 mascarillas, fabricadas por su empresa, y nadie del Gobierno ineficaz y traidor se lo ha agradecido. Y ha puesto en marcha en sus talleres, un sector exclusivamente dedicado a fabricar ropa adecuada y aislante para los sanitarios y toda suerte de personas que se ven obligadas a permanecer en los hospitales y residencias de ancianos en contacto con los contagiados y enfermos. Y cada vez que anuncia una nueva generosidad social, el odio de los vagos de Podemos se incrementa. Los españoles enclaustrados en sus casas, aplauden todos los días a quienes velan por su salud. Primero a los sanitarios, pero sus palmas rompen también por los transportistas, que en condiciones heroicas, abastecen los mercados. Por los quiosqueros que abren para que los ciudadanos estén informados. Para los militares y Fuerzas de Seguridad del Estado, que desinfectan los establecimientos públicos y controlan el cumplimiento de las normas de la cuarentena. Para todos aquellos que en momentos tan extraordinariamente graves y trágicos, se ofrecen para mantenernos la esperanza. Pues bien, en ese aplauso unánime y voluntario, que nada tiene que ver con caceroladas resentidas e impulsadas por activistas comunistas inmersos en el Gobierno, tendría que estar en el pensamiento de los que muestran su gratitud libremente, Amancio Ortega, el empresario generoso, el español que individualmente más y con más eficacia contribuye a la salud y bienestar de sus compatriotas.
Los gallitos y las gallinas cacareantes de Podemos, cuando de Amancio Ortega se trata, cacarean superando los tonos agudos del histerismo, desde los millonarios del chalé en Galapagar al científico argentino que sin haber cotizado jamás, defraudó a la Seguridad Social que le había regalado la carísima silla que le negó la Seguridad Social argentina. Y sus paniaguados de la información televisiva, desde Évole a Wyoming, todos millonarios comunistas –y en el caso de Évole, amigo de terroristas y separatista camuflado-, no han dado un paso para donar ni una migaja de sus dineros a los necesitados. La empresa privada, ya ha iniciado sus movimientos para mitigar los males de todos, que eso es la pandemia, un mal común. Pequeños empresarios inmobiliarios ya han ofrecido sus apartamentos para reconvertirlos temporalmente en residencias para ancianos y contagiados. Y los farmacéuticos – también héroes nacionales-, invierten dieciocho horas diarias en la atención de los necesitados. Pero en Podemos y el sector más podemita del PSOE, denigran a Amancio Ortega y ordenan a sus paniaguados, por orden de Iván Redondo, que minimicen su extraordinaria generosidad.
El Alcalde de Madrid y la Presidente de la Comunidad, José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, se engrandecen cada día con la seriedad de su trabajo, y eso no cae bien en el Gobierno de España. Isabel Díaz Ayuso ha exigido al Gobierno que le haga llegar el material previamente prometido. En pocas semanas, ese material será innecesario, porque habrá cubierto la demanda Amancio Ortega, y es probable – no le deseo mal a nadie-, que gracias a él sean tratados con más eficacia y profilaxis algunos de los voceros del Gobierno o del estalinismo bolivariano.
De tener responsabilidades políticas algún día –tan probable en mi persona como someterme a una operación de transexualidad-, sometería a votación la creación de un monumento a Amancio Ortega frente al ministerio de Sanidad. Con una leyenda: «Al Trabajo y la Generosidad con sus compatriotas».
Como español, todavía no afectado por el contagio, pero entregado a lo que venga, considero un deber de justicia agradecer a quien desde una camioneta de reparto se ha convertido en uno de los diez empresarios más grandes del mundo –trabajando, podemitas, trabajando-, y en el más generoso con sus compatriotas. Gracias, don Amancio.

La incultura es el caldo de cultivo perfecto para la tiranía.

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Tuit de Arturo Pérez Reverte

“Frente a una multitud analfabeta o con escasa cultura, un tirano, pero también un revolucionario, pueden lograr resultados sorprendentes. Se encuentran ante una masa homogénea que se dejará mover con sólo una palanca”. (Ernst Jünger)

De mayo del 68 a noviembre del 18: crisis de la democracia y rescate civil – elasterisco – Opiniones y notas al margen

Los populismos –del separatismo a Podemos y a Vox- son las fuerzas que se benefician en primera instancia de esta crisis de la democracia
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VOX nos ha devuelto la voz

Creer que España es mejor y más fuerte unida que desmembrada, que el gasto en estructuras políticas que no aportan valor es excesivo, que la sanidad, la justicia y la seguridad deben ser iguales en derechos y obligaciones para todos los españoles, no es ser un centralista peligroso que no entiende los beneficios de reconocer y admirar la diversidad cultural y los beneficios de la descentralización administrativa.

Querer que los delincuentes que sigan suponiendo un peligro para la sociedad no salgan de la carcel, no es ser una persona sin empatía que no cree en la reinserción y que no muestra sensibilidad hacia las personas que han errado su camino y que no quiere darle oportunidades a quienes las merecen.

Querer que las mujeres sean tratadas igual que los hombres ante la ley no significa no reconocer que dada la desigualdad física y el machismo imperante en ciertas culturas o estratos de la sociedad no haya que protegerlas especialmente en todas las situaciones en las que sea necesario sin escatimar recursos. Pero eso no implica aceptar que el hombre sea culpable por defecto.

Qieeer que haya orden en las calles, que se respeten los símbolos y las instituciones del Estado como la bandera, el himno, el ejército, la justicia y SM el Rey, no significa ser un monarquico absolutista defensor de la Inquisición.

Admirar la historia de España e identificarse con muchas de sus hazañas bélicas y culturales, no es ser un nostálgico imperialista que añora tener a los indios esclavizados.

Querer que la educación y el idioma no sean una herramienta para generar odio entre los españoles no es ser un tirano que niegue las hechos culturales de cada territorio de España.

Querer que la inmigración se organice y se regule para que beneficie a España y a los inmigrantes, no es ser xenófobo, es ser realista y tener sentido común.

Me gustaría saber, de las ideas expresadas arriba, con cuales no están de acuerdo aquellos de mis amigos y conocidos que se resisten a aceptar a VOX sin prejuicios, simplemente como un partido de orden que se ha limitado a devolvernos la voz a los que estábamos marginados, ignorados y silenciados por un PP acomplejado, compitiendo con el PSOE por ver quién es más socialdemócrata y más progre.

Votar a VOX no implica ser machista, ni xenófobo, ni nacionalista español, ni ultracatolico.

Significa creer en ciertos valores y principios, decirlo, no ser pusilánime al defenderlos, asumir los riesgos de actuar en lugar de contemplar plácidamente cómo todos los valores de la civilización europea, grecorromana y judeocristiana en su origen filosófico y liberal en lo económico, son disueltos por el ácido del infantilismo, el pensamiento Alicia y los retazos de un marxismo-leninismo que se resiste a aceptar su derrota, que está escrita con tinta indeleble en cada una de las piedras del muro de Berlín. Tinta que es sangre de los asesinados que trataron sin éxito de salir del paraíso comunista.

Es luchar con determinación contra el virus que infecta a millones de walking dead de la política. Son los vivos que se alimentan de las victimas del comunismo. Caminan ansiosos sin más plan que devorar, contaminar, destruir. Solo sirven para eso. Y la humanidad que aspira a resistir para que el mundo vuelva a la normalidad debe recurrir a las fuerzas que están dispuestas a luchar con valor, sin medias tintas y hasta la extenuación, por la libertad.

El comunismo y su nuevo orden mundial

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Podemos traducir las diferencias culturales como códigos específicos distintivos de cada sociedad. Estas distinciones, al final, convergen en un núcleo compuesto por una serie de valores comunes: hablamos de valores como honor, hospitalidad, honradez, urbanidad, sinceridad, generosidad, bondad, empatía.

En Rusia, por ejemplo, las flores son solamente dadas en cantidades impares, ¿por qué? simplemente se trata de un código: un ramo de flores par se daría solamente en funerales, y por lo tanto el número par se asocia al duelo. El duelo puede manifestarse de distintas formas según el punto del globo, pero el duelo no deja de ser duelo en todas partes; y el valor asociado de quien regala las flores como forma de pésame sería la empatía.

Hablamos de valores que la tradición en cada sitio ha ido trasmitiendo de generación en generación. La historia nos plantea que semejantes códigos no aparecieron por generación espontánea: digamos que hemos ido mejorando lentamente desde aquellos tiempos, por ejemplo, en los que Atila arrasó Europa despiadadamente o en la Inglaterra Isabelina destripaba y descuartizaba vivos a quienes consideraba traidores. No obstante, la ley del péndulo parece actuar de forma implacable a lo largo de la historia, y ante todo lo que hemos mejorado ahora nos hallamos ante fuerzas en pleno retroceso.

Nuestro código de valores enlazan con la tradición grecorromana y judeocristiana

Nuestros valores culturales, en estos momentos, se hallan más en peligro que en el tiempo de las invasiones bárbaras. Sin embargo, desde la incipiente Edad Media, los monasterios supieron mantener el legado grecorromano y judeocristiano. Me pregunto si en este momento histórico todavía existen lugares dispuestos a garantizar ese legado.

Con tantas cabezas como la Hidra de Lerna, la amenaza viene por parte de una ideología poliédrica enraizada en el Marxismo. Hablamos del pensamiento comunista en cualesquiera de sus vertientes: desde la más brutal a la más suave. El Comunismo está destruyendo la misma esencia de nuestra civilización para imponer su nuevo orden mundial totalitario. Las tácticas comunistas han ido desde el uso de una brutalidad sin precedentes históricos en algunos países hasta la sutileza de la corrección política en los otros.

Respecto a su acercamiento al poder, cuando no han “conquistado el cielo” formado parte del gobierno se han infiltrado sutilmente en todos los centros neurálgicos clave de poder, de forma que, de facto, también han gobernado. Esa táctica de infiltración fue muy común en los países que sufrieron la lacra del comunismo tras el telón de acero donde dominaron sindicatos, medios de comunicación, altos cargos, etc.

 

El partido comunista: el motor de un nuevo orden

La herramienta política fue y siempre ha sido el partido comunista: un motor cuyo combustible es el odio y la práctica de la brutalidad y el macarrismo hacia el disidente. Esa brutalidad puede tomar formas que van desde la aniquilación física hasta provocar el ostracismo o encarcelamiento de quien disiente, como ocurre en el caso de la corrección política. El comunismo es responsable de adoptar las mismas técnicas de coerción, engaño y violencia usadas por las organizaciones criminales, pero aplicadas aparentemente a la teoría socioeconómica marxista.

Según Lenin, la clase trabajadora necesita de un acometida violenta que la despierte de su letargo porque es incapaz de desarrollar una conciencia de clase y mucho menos de aceptar la revolución por las buenas. Una vez conseguido los objetivos el ciudadano individual desaparece para formar parte de una masa reconvertida en populacho. Y en el caso de usar la suavidad del fabianismo fingir una democracia que no deja de ser una chusmocracia.

Marxismo a sangre y fuego

El leviatán empezó su andadura con el planteamiento de una aparentemente lucha justa contra los abusos del capitalismo con el Capital de Marx, para seguidamente enseñar la patita en su Manifiesto Comunista, sin embargo, en su primera y atroz aplicación pronto mostró su verdadera cara imponiéndose con una brutalidad sin precedentes jamaś vista en toda la historia de la humanidad.

Con cien millones de muertos en su haber contabilizados en lugares como Rusia, China, Corea, Cuba, Crimea (genocidio) o Camboya (Jemeres Rojos) su legado es espeluznante. El modus operandi de esta imposición, siempre mediante el uso de terror, ha seguido continuamente los mismos parámetros: fomentar la división y el odio entre el “nosotros y ellos”, engañar sistemáticamente, establecer un “frente unido revolucionario”, derrotar a la resistencia aniquilándola hasta su total exterminio, usar la violencia extrema para crear terror y caos, culminar su labor con un golpe de Estado para tomar el poder, y eliminar físicamente solo por una sospecha de disidencia. A continuación, mantener el poder y su nuevo orden usando el terror y la brutalidad de forma sistemática. En resumen: se impone un nuevo orden mediante el uso de la violencia más extrema.

El Comunismo suave: el fabianismo y la corrección política

La Sociedad Fabiana británica, fundada en 1884, un año después de la muerte de Marx, tomó un camino diferente en la lucha por imponer el socialismo. La diferencia con los comunistas es que los primeros querían imponer con extrema violencia el cambio para “ayer” y los socialistas lo querían como un proceso histórico donde inevitablemente habría que llegar.

El logo fabiano describe a un lobo con piel de oveja, y su nombre hace referencia a Quintus Fabius, el general y dictador romano famoso por sus tácticas de esperar, ver y atacar en el momento apropiado y el lugar apropiado en el campo de batalla.

En los Ensayos Fabianos, el primer panfleto producido por el grupo, una nota en la portada dice: “El momento adecuado debes esperar, como Fabius hizo pacientemente mientras en guerra contra Aníbal, aunque muchos censuraron su tardanza; pero llegado el momento debes golpear duro, como Fabius hizo, o tu espera habrá sido en vano e infructífera”.

El fabianismo inventó la política de “impregnación” para aprovecharse de los puestos disponibles en política, altos cargos en empresas, medios de comunicación; y en todos los puestos de poder de la sociedad civil y militar. Me pregunto en cuántos de estos puestos se ha infiltrado la extrema izquierda, y dejo la idea para cualquier periodista de investigación objetivo.

Lo cierto es que en este momento dominan los alborotos en la calle, los medios de comunicación, los sindicatos, están en el Congreso, un Jefe del Estado Mayor de la Defensa tuvo que dimitir por entrar en las listas de Podemos y sus proclamas incendiarias lucen constantemente en el momento en el que Pablo Iglesias decide. Las nuevas tecnologías y redes sociales son la herrmienta perfecta para ese fin.

En cualesquiera de sus vertientes se trata de una ideología que no deja fibra sin tocar en sus  objetivos marxistas uniéndose a organizaciones, infiltrando a profesores y alumnos en las universidades y centros de enseñanza, relacionándose con decanos de universidades o líderes de iglesias.

La Teología de la Liberación de corte comunista y el coqueteo del Papa Francisco con representantes de la misma hace sonar una alarma de hasta dónde ha podido llegar el comunismo. Sea el comunismo violento de Trotski al que se apuntó Lenin o el comunismo no violento iniciado por la Sociedad Fabiana, ambos son manipulados por el espectro perverso del totalitarismo y tienen el mismo objetivo final: supeditar la libertad del individuo al control absoluto prometiendo una igualdad utópica.

Mientras, el comunismo pavoroso de Lenin tampoco rechaza los medios no violentos. Lenin escribió:“El arte de la política (y el correcto entendimiento del comunismo sobre sus tareas) consiste en evaluar correctamente las condiciones y el momento en el que la vanguardia del proletariado pueda asumir el poder con éxito y pasa a remarcar una y otra vez que el comunismo debe ocultar sus verdaderas intenciones. Es decir, puro fabianismo. A fin de tomar el poder, no hay que descartar ninguna promesa ni acuerdo. Es la aplicación absoluta de que el fin justifica los medios.

Muchos miembros de la Sociedad Fabiana fueron intelectuales jóvenes. Daban discursos y publicaban libros, revistas y panfletos por toda la sociedad. En el siglo XX, la Sociedad Fabiana pasó a la escena política. Sidney Webb se convirtió en el representante fabiano del Comité de Representación de los Trabajadores del Partido Laborista: un puesto clave en la política mundial.

El comunismo se infiltra en Estados Unidos

La Sociedad Fabiana ganaría más tarde influencia en Estados Unidos, donde existían múltiples grupos en las facultades de la cultura y las artes liberales de muchas universidades. Los movimientos de derechos civiles en Estados Unidos en los años 60tuvieron el apoyo del partido comunista soviético y chino. El virus infecto a toda la sociedad anglosajona cuando apareció también en la sociedad norteamericana, y su culminación fue Obama.

Ello ha constituido un verdadero lavado de cara para la extrema izquierda: su hábil capacidad de camuflaje en la democracia y aparente defensa de los valores que en realidad intenta destruir no hacen más que seguir los dictados de Lenin antes mencionados. Con objeto de acabar con la misma esencia de nuestra identidad el camuflaje ha conformado el eje de la corrección política.

Con su relativismo degradaron la instrucción académica y la fusionaron con la educación, un campo exclusivamente reservado a la familia. Adoctrinaron a los estudiantes contra la tradición y la moral con el eslogan de “pensamiento independiente”. Los estudiantes fueron alentados a romper con las tradiciones y a despreciar a sus padres y maestros para ser antitradición y antiautoridad. Bajaron los estándares académicos con un impacto  y derrumbe en las habilidades matemáticas y literarias de los estudiantes; habilidades que formarían parte solo de las millonarias élites del partido, cuyos hijos sí recibirían una verdadera instrucción.

Es la forma de conseguir una masa manipulable por una parte y el control absoluto por la otra, mientras esas élites siguen engañando pregonando la igualdad. Se les inculcó relatos “políticamente correctos” de la historia y los estudios sociales, se manipuló la historia hasta convertir en ley la mentira (ley de memoria histórica) y se los sumergió en entretenimiento vulgar. A la desinformación contribuyeron también las nuevas tecnologías con videojuegos que se sumaban a la causa. Al redefinir los conceptos de moral y libertad, el totalitarismo de la corrección política ha influido en la formulación e interpretación de las leyes de forma que ya no se trata solamente de lo que digas sino que se controla lo que piensas (delito de odio). Cada reinterpretación legal se ha traducido en menos libertad para el pueblo y más poder para los líderes de este perverso sistema social

La primavera árabe, los conflictos y la inmigración masiva

Ante todo señalaremos que la primera mentira con la que nos bombardean diariamente es que toda la inmigración que masivamente proviene cruza el Mediterráneo viene huyendo de conflictos y guerras. Es evidente que una parte sí, pero quien huye de la guerra sale con lo puesto si es que no le roban los señores de la guerra por el camino, y difícilmente puede permitirse pagar a las mafias que los trasportarán a Europa, a menos que se comprometan a trabajar para dichas mafias: eso se traduce en droga, prostitución, manteros que destruyen el comercio y la industria legal; y todo tipo de delincuencia. Delincuencia que los extremos de la socialdemocracia tratan con mucha benignidad desde las instituciones donde se han infiltrado utilizando la democracia y el populismo.

Curiosamente después se les ve deambular bien vestidos y con móviles de última generación que difícilmente nos podemos permitir el resto de los mortales. Es evidente que algo no cuadra entre la historia que el comunismo nos están presentando y la realidad.

Respecto a las atrocidades que sufren por el camino tampoco somos los españoles quienes roban, violan y esclavizan a esas pobres mujeres durante el viaje. Sin embargo, en la forma de tratar mediáticamente ese tipo de noticias intentan siempre culpabilizarnos a nosotros, que jamás se nos ocurriría perpetrar semejantes atrocidades.

Ahora bien, mención especial merece la Primavera Árabe con los conflictos y guerras que en muchos países provocó. Fueron líderes como Hillary Clinton, secretaria de Estado norteamericana del periodo de Obama, quien manejó lo hilos y no solo provocó el desasastre en esos países sino que también las posteriores migraqciones masivas. Evidentemente, todo en sintonía con la corrección política que preconizaba Obama.

Migraciones en masa jamás sufridas hasta ahora que se han completado con efectos llamada por las políticas socialdemócratas de la Unión Europea lideradas por Merkel y los burócratas de Bruselas, cuyo objetivo ha sido atraer a inmigrantes de forma masiva y caótica fáciles de reclutar como votos gratuitos para los partidos de izquierda.

Mientras tanto, la inmigración descontrolada resulta el campo de cultivo ideal para provocar animosidades raciales y religiosas que en última instancia pueden culminar en terrorismo. No olvidemos que el motor del comunismo funciona con unos combustibles muy concretos:

Nuevos líderes contra la socialdemocracia

Pero ante un paisaje tan desolador no solo referido a España sino a nivel internacional está apareciendo una corriente en contra de la tiranía de la corrección política, comunismo, socialdemocracia, fabianismo y el resto de nombres con los que se etiqueta el marxismo. Esos líderes desprecian los titulares de la prensa marxista (casi toda la que llega a Occidente desde EE. UU. Han aparecido líderes que están aportando grandes cantidades de sentido común fuera de las etiquetas de derechas e izquierdasaunque son conservadores, eso sí. Conservadores de los valores en peligro con los que empezamos nuestra andadura al principio del artículo.

Durante toda la historia excepto en los gloriosos momentos de la Cortes de Cádiz siempre nos hemos unido a los movimientos progresistas verdaderamente inteligentes cuando el resto de países ya lo habían hecho. España siempre a remolque de otros. Pero esta vez vamos en la vanguardia del movimiento y ese giro ha aparecido en la misma región que se dieron las Cortes de Cádiz. Ese lugar es Andalucía, que con su sabiduría popular se ha añadido, por primera vez en la historia España, a la vanguardia de un movimiento progresista, y no cuando el resto de países ya lo habían hecho. Esos líderes son tildados, como suelen hacer los feroces guardianes de la corrección política, de fascistas y con todo tipo de improperios.

El comunismo ha infectado a los medios de comunicación con una legión de sacerdotes de su nueva religión laica para largar sus soflamas y tienen ejércitos de seguidores como los de pableras, unos en nómina y otros tontos útiles, para incendiar las calles. Pero la clase media que de verdad madruga para ir a trabajar ha dicho basta a tanta manipulación y está empezando a levantarse contra quienes llevan tanto tiempo machacándolos. Ha ocurrido en EE. UU. Y está ocurriendo poco a poco en otros países. El siglo XXI será una lucha de civilizaciones: la judeocristiana, el comunismo y el islamismo radical.